Trabajo en equipo bajo un liderazgo distribuido

Trabajo en equipo bajo un liderazgo distribuido

La cooperación del profesorado es una cuestión central para valorar las fortalezas y debilidades que ofrecen los centros de enseñanza, como organizaciones orientadas hacia la consecución de los principios y fines del sistema educativo español (artículo 108.5 de la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación, LOE) bajo la autoridad, por posición, de los directores y directoras (artículo 132 de la LOE) y del ejercicio, en base al principio de colaboración y trabajo en equipo, de las funciones del profesorado (artículo 91.2 de la LOE).

Esta respuesta legal es insuficiente para responder a la cuestión planteada. Pues la realidad responde a otros parámetros; en concreto a la “cultura” de la organización y al ejercicio del liderazgo por parte de los directivos. Técnicamente se utiliza el término de “cultura escolar” (entre otros Michael Fullan) para recoger el conjunto de elementos que forman lo que los docentes hacen y piensan. Una de las claves que ayuda a modificar la forma de cooperar en el centro educativo es el aprendizaje de la organización.

Atendiendo a la conclusión del informe McKinsey, la calidad de un centro como parte del sistema educativo tiene como techo la calidad de sus docentes, a lo que contrapone Mariano Fernández Enguita que “la organización, las políticas, el trabajo en equipo, los recursos y materiales, la colaboración con la comunidad, etc. pueden hacer de la escuela y de la educación adquirida en ella algo más y mejor que lo que determinaría la calidad de sus profesores individuales.” Pero, en la realidad, el trabajo en equipo no siempre es una acción voluntaria, ni una idea compartida por todo el colectivo docente.

Si bien el profesorado y los equipos directivos comparten una cultura común respecto a la importancia de la coordinación del profesorado en materia de decisiones pedagógicas “no son admitidas como propias ni por unos ni por otros”. Son las tareas a las que menos tiempo se dedica, entre otras razones por “la inflación burocrática y por la dificultad que entraña abordar una zona protegida por el escudo de la libertad de cátedra” (Gimeno y colaboradores, 1995)

Propongo una reflexión en torno a esta cuestión, vinculada al liderazgo educativo, por ser de especial interés para los equipos directivos y la inspección de educación, que tiene entre sus funciones la de supervisar y controlar, desde el punto de vista pedagógico y organizativo, el funcionamiento de los centros educativos así como los programas que en ellos inciden (artículo 151.a de la LOE).

El informe Talis (2018) establece cinco pilares sobre los que se sustenta la profesión docente. De entre ellas destacamos, en este artículo, las referidas a la dimensión colaborativa, basada en las relaciones de cooperación profesional para fortalecer las prácticas profesionales y la identidad del colectivo docente junto a la responsabilidad y la autonomía, a través del grado de liderazgo e independencia que el profesorado y los directores tienen en su práctica diaria.

El éxito del trabajo en equipo del profesorado se apoyará, en primer término, en la identificación de la meta común a conseguir. Este objetivo ha de ser la mejora del proceso de enseñanza y aprendizaje, para ofrecer una respuesta de aprendizaje de calidad y equidad para el alumnado.

El trabajo en equipo para alcanzar ese objetivo requiere del ejercicio de un liderazgo que no siempre deviene de la autoridad por posición (fundamentado en el principio de jerarquía) que el director o la directora ocupa en el sistema educativo; sino del ascendente personal y profesional que le otorga credibilidad ante el colectivo docente. Credibilidad fundamentada en una alta cualificación con relación a la naturaleza, objetivos, estructura y sistemas de trabajo propios de la institución y en una serie de capacidades personales que les convierten en personas solventes a ojos de la comunidad educativa.

Podríamos definir tres aspectos del ejercicio del liderazgo catalizador de dinámicas de equipo. Un liderazgo pedagógico, ejercido de forma directa o indirecta. Un liderazgo relacionado con la actividad administrativa y un liderazgo ejercido sobre el sistema que rodea al centro educativo.

El liderazgo pedagógico indirecto estaría centrado en crear un clima escolar de cooperación y apoyo en el que el profesorado pueda involucrarse en los objetivos de las escuelas y con el objetivo de mejorar en las prácticas docentes. Se trataría de llevar a cabo acciones fundamentadas en la formación y en la experiencia para mejorar las destrezas de los docentes y asegurar que los profesores y las profesoras se sientan responsables de los resultados del aprendizaje de sus estudiantes, en el ejercicio de la autonomía de las decisiones pedagógica adoptadas por el claustro. Puedes leer más sobre liderazgo, AQUÍ en este Blog, o en el Blog juanjoarevalo.es AQUÍ

Juan José Arévalo Jiménez

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