El liderazgo de la Dirección y el papel de la Inspección.

El liderazgo de la Dirección y el papel de la Inspección.

Atendiendo a la cita de Noel M. Tichi “Todos los profesionales tienen un potencial de liderazgo por explorar, al igual que todas las personas tenemos un potencial atlético inédito. Con el entrenamiento y la práctica, todos podemos ser mucho mejores”; a lo que añado que las posibilidades que tiene un directivo escolar para motivar, convencer a la comunidad educativa e influir modificando sus conductas en relación a los objetivos de trabajo, se basan en gran parte en la autoridad percibida por él mismo, así como por el grupo, y en la autoridad y el poder efectivamente existente que ha de garantizar la Administración, con su apoyo y respeto a sus ámbitos de decisión.

Tal y como expresé en el blog juanjoarevalo.es, hoy el ejercicio del liderazgo, por los directores conforma, quizás, la principal fuente de autoridad en tiempos de una pandemia, que, además de su efecto epidemiológico, es un complejo de profundas perturbaciones sociales, con efectos evidentes a corto plazo y que, aún, permanecen ocultos a medio y largo plazo. Puedes leer la entrada completa AQUÍ.

El ejercicio del liderazgo es fuente de autoridad y de calidad del sistema educativo. En este sentido debemos destacar que desde los estudios internacionales (citamos a título de ejemplo los de la IEA: International Association for the Evaluation of Educational Achievement, la OCDE o la UNESCO), se llama la atención sobre la importancia de la dirección de los centros escolares pues su actuación incide directamente en la mayoría de las variables intrínsecas que más inciden en el rendimiento de los alumnos, que serían:

1) Liderazgo pedagógico, dirección con autoridad pedagógica reconocida, capaz de promover un buen funcionamiento del centro

2) Coordinación pedagógica del profesorado

3) Implicación de las familias

4) Buen clima escolar.

En este punto de la reflexión conviene introducir una breve reseña del papel de la inspección de educación en la proyección del liderazgo del director. Porque los lideres nacen, “se hacen” e incluso “los hacen”, cuando el grupo lo identifica como un modelo a seguir. Un ejemplo de esta última posibilidad es la propuesta de selección de un director o directora con carácter extraordinario, en la que la propia comunidad educativa demanda que el puesto sea ocupado por quien es considerado un profesional ejemplar.

En tiempos de una crisis, tan grave como la actual, el principal activo es el capital humano con el que cuentan los centros educativos y el surgimiento del liderazgo de directores capaces de responder a esta realidad líquida bajo el principio de autonomía en la toma de decisiones, favoreciendo la colaboración y el trabajo en equipo del profesorado.

En un sistema escolar con un reconocimiento legal de la autonomía de los centros, la inspección de educación, en el ejercicio de sus competencias, puede ser determinante en el ejercicio efectivo de esta capacidad por quienes ejercen la dirección de los centros educativos.

La primera premisa es clara, aunque a veces se establecen confusiones, fruto de la tradición centralista del sistema educativo español: un inspector de educación no es un director de un centro educativo. Sus competencias son diferentes (artículo 132 de la LOE y 151-153 de la LOE) y las mismas son irrenunciables para ambos órganos administrativos (artículo 8 de la Ley 40/2015, de 1 de octubre, de Régimen Jurídico del Sector Público). En este sentido es clara, por ejemplo, la normativa catalana, al regular el ejercicio de la autonomía de los centros: “La Inspección de Educación debe adecuar las actuaciones que le corresponden en el ejercicio de sus funciones al régimen de autonomía de los centros y en la asignación de responsabilidades a sus direcciones” (artículo 3.2 del Decreto 102/2010, de 3 de agosto, de autonomía de los centros educativos). Puedes leer AQUÍ un artículo relacionado con esta cuestión, bajo el título » Lo ha dicho el inspector”

A partir de esta reflexión el marco de responsabilidades de los directores y directoras depende de la regulación de desarrollo que las diferentes Administraciones educativas han hecho del principio de la autonomía de los centros educativos (artículo 1.i, con relación al 120 de la LOE).

A partir de esta premisa

La función directiva así como la inspección educativa son dos factores de calidad del sistema educativo español (artículo 2.bis de la LOE). La Inspección está constituida por profesionales con conocimientos especializados de las diferentes disciplinas que orientan el funcionamiento del sistema escolar, con una dilatada experiencia como docentes y, en muchos casos, en la dirección de centros, con conocimientos de legislación y del procedimiento administrativo y con dominio de las técnicas propias de la profesión (observación, triangulación de la información e intervención). En definitiva han de tener un conocimiento profundo del sistema educativo que es fruto no solo del estudio, sino, y es el punto de mayor valor añadido, del resultado de una labor de permanente contacto, a través de las visitas, con los equipos directivos, profesorado y resto del personal de los centros educativos. Desde esta perspectiva, puede afirmarse que es el colectivo que está en mejor disposición para favorecer e impulsar el liderazgo de los directores y directoras de los centros educativos.

En la selección de directores, habrá de tener presente su capacidad para orientar de manera resolutiva los problemas con los que se enfrenta la Institución; su competencia profesional que anticipa relaciones positivas con la comunidad educativa por un sentido de seguridad que acompaña al candidato, su aptitud para proporcionar procedimientos estructurados al profesorado y a las familias, su capacidad de comunicación, escucha y tolerancia con las críticas constructivas, el talento para nivelar las necesidades de estabilidad de la organización con las necesidades de cambio para afrontar el reto de la evaluación, etc.

En el ejercicio de las funciones de supervisión y asesoramiento, la inspección de educación, apoyará el liderazgo del equipo directivo evitando un modelo burocrático y apostando por uno técnico-pedagógico que desde la evaluación del ejercicio de la función directiva ayude a la toma de decisiones, implementando intervenciones destinadas a mejorar la calidad y equidad de la educación que proporcionan las escuelas.

Por último, la importancia de la función directiva lleva implícita la necesidad de un reconocimiento de la misma por parte de la Administración educativa y la comunidad social a la que atiende; en este sentido la Inspección debe garantizar el ejercicio de sus responsabilidades, así como hacer valer el respeto y el reconocimiento hacia esta figura del sistema educativo que, ocupando un cargo público, es junto al profesorado, el principal factor de calidad del sistema educativo español ( así aparece recogido en el artículo 1.m de la LOE y en el citado 2.bis de la LOE).

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