Supervisión y creatividad

La inspección educativa es un factor de calidad del sistema educativo, junto con la cualificación y formación del profesorado, la autonomía de los centros, la innovación y la función directiva, a los que los poderes públicos por mandato de la Ley (artículo 2.2 de la LOE) han de prestar una atención prioritaria.

En ese mosaico de factores que favorecen la calidad de la enseñanza, la inspección de educación, con el ejercicio de sus funciones y atribuciones, ejerce un papel transversal al supervisar la organización y funcionamiento de los centros educativos, así como la práctica docente y la función directiva.

Una función y atribución, la de supervisar, que tiene un doble significado: velar por el cumplimiento de las leyes y normas en los centros educativos (función reconocida en la Constitución Española y en la LOE) y, una vez acreditada la suficiencia del grado de cumplimiento de la normativa, contribuir a la mejora de los procesos y resultados que redunden en el éxito escolar de todo el alumnado, independientemente de sus condiciones y circunstancias.

Tal como ha señalado Buj (1992), resulta problemáti­co engranar la labor de auditoría (que se da cuando la función se centra en el diag­nóstico y asesoramiento sobre los proble­mas), en el marco habitual en el que trabaja la inspección, dado que, en un Estado de derecho, el sis­tema educativo funciona para prestar y garantizar el derecho a la educación que asiste a los ciudadanos, razón por la cual se entiende la vinculación predominante de la Inspección a la función pública, pudiendo proponer propuestas de mejora, desde  y dentro del marco legal.

No debe perder la Inspección de educación, como punto de referencia, el significativo papel que el Estado reserva a la Inspección de educación, como garantía del ejercicio efectivo del derecho a la educación, por parte de la población. Un derecho fundamental en las etapas de la educación básica y obligatoria.

Desde la premisa del cumplimiento de la normativa; la supervisión educativa, con el aval de la evaluación, ha de promover y facilitar la innovación en los centros educativos.

La capacidad de innovación está estrechamente vinculada a la creatividad como un atributo personal basado en aptitudes y valores culturales e interpersonales. Conducirá a la mejora de la enseñanza en tanto el profesorado haga suya esta función, que así viene reconocida en el artículo 91 de la L.O.E (la investigación, la experimentación y la mejora continua de los procesos de enseñanza correspondiente) y la realicen bajo el principio de colaboración y trabajo en equipo (91.2).

El trabajo en equipo para alcanzar ese objetivo requiere del ejercicio de un liderazgo, por parte de las Direcciones de los centros educativos; que no siempre deviene de la autoridad por posición (fundamentado en el principio de jerarquía) que el director o la directora ocupa en el sistema educativo; sino del ascendente personal y profesional que le otorga credibilidad ante el colectivo docente. Credibilidad fundamentada en una alta cualificación con relación a la naturaleza, objetivos, estructura y sistemas de trabajo propios de la institución y en una serie de capacidades personales que les convierten en personas solventes a ojos de la comunidad educativa.

Si bien el profesorado y los equipos directivos comparten una cultura común respecto a la importancia de la coordinación del profesorado en materia de decisiones pedagógicas “no son admitidas como propias ni por unos ni por otros”. Son las tareas a las que menos tiempo se dedica, entre otras razones por “la inflación burocrática y por la dificultad que entraña abordar una zona protegida por el escudo de la libertad de cátedra” (Gimeno y colaboradores, 1995). En este sentido habría de apostarse (tal y como señala el Informe Talis 2018), por un liderazgo pedagógico indirecto, del equipo directivo, centrado en crear un clima escolar de cooperación y apoyo en el que el profesorado pueda involucrarse en los objetivos de las escuelas y con el objetivo de mejorar en las prácticas docentes.

¿Qué papel jugaría la Inspección, como agente impulsor de la innovación en los centros educativos?. El papel habría de enmarcarse en el ámbito de las competencias de la Inspección educativa y en el respeto a la autonomía de los centros educativos.

Hoy más que nunca el valor de la supervisión escolar se mueve en función de ejercer una positiva influencia sobre la calidad y la inclusión educativa, que es una demanda de la educación actual.

Un clásico del estudio de la supervisión, Kimball Wiles, afirmó: “quizás la regla más importante para juzgar la calidad de la supervisión es si promueve u obstaculiza la actividad creadora”; en nuestro caso de los docentes y de los equipos directivos. Por eso, hoy, la supervisión que supera la actividad del control del cumplimiento de la normativa, en los centros educativos, ha de ser constructiva y alcanzar la fase de la supervisión creadora (así citada por autores como Figueras), que pone el acento en el desarrollo del talento creador del docente, centra su preocupación en el estímulo y la promoción de las potencialidades de los educadores sin dejar de controlar y evaluar la actividad educacional. Cuanto más participe, activamente, el profesorado en cualquier actividad de supervisión de la Inspección de educación, tanto o más se interesará por la suerte de la misma. Por eso hay que promover la participación de los implicados en el análisis crítico de su propia tarea y elevar su capacidad de auto-evaluación. En esta misma línea se sitúa la autora M.A Casanova que considera, de manera especial, la relación entre supervisión y evaluación formativa, como funciones concurrentes de la inspección educativa,

El ejercicio de las diferentes funciones y atribuciones de la Inspección es indisociable; por ello, dependiendo de cada situación y circunstancia, y según el tipo de problema y de cambio a operar, la acción supervisora será más o menos acentuada­mente retroactiva o proactiva; pero en todo caso, buscará como resultado final promover el triangulo del conocimiento, que supone fortalecer la investigación, la innovación y la experimentación educativa como respuesta a las necesidades de un sistema educativo inacabado y en permanente cambio.

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Juan José Arévalo Jiménez

juanjoarevalo.es

juanjoaj@gmail.com

Preparador de las oposiciones de acceso al Cuerpo de Inspectores de Educación.

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