LA COMPRENSIÓN LECTORA Y LA CAPACIDAD DE PENSAR.

¿Qué tipo de habilidades tendremos que enseñar a esta generación de estudiantes para integrarse, en el futuro, en una sociedad donde sabemos que habrá cambios impredecibles?. No podemos contestar, con certeza, a esta pregunta pues se prevé una revolución sin precedentes en el ámbito de la tecnología (entre ellas, la consolidación de la inteligencia artificial) que impulsará la innovación en una amplia variedad de sectores que ya no serán como los hemos conocido.

Lo que no se discute es la importancia de comprender de manera significativa aquello que se estudia para que se genere una huella de aprendizaje permanente en el tiempo que permita consolidar nuevos conocimientos y, de esta forma, motivar a nuestros jóvenes a pensar por sí mismos y generar la habilidad de aprender a aprender ante el cambio, que será la constante de ese nuevo modelo de sociedad emergente.

En el nuevo currículo se definen una serie de habilidades que el alumnado tendrá que alcanzar al finalizar cada una de las etapas educativas. Esas habilidades reconocidas en lo que se denominan descriptores operativos, vienen referidas a las competencias clave que aparecen recogidas en el Perfil de salida del alumnado al término de la enseñanza básica y que son la adaptación al sistema educativo español de las competencias clave establecidas en la Recomendación del Consejo de la Unión Europea de 22 de mayo de 2018 y que se han vinculado con los principales retos y desafíos globales del siglo XXI a los que el alumnado va a verse confrontado.

Desde esta perspectiva de la educación, para el futuro, surge la necesidad de que el alumnado adquiera, entre otras, la competencia comunicativa. Dentro de ésta una de sus destrezas será la comprensión lectora; que sería aquella que, entre otros objetivos, permita a nuestros jóvenes al finalizar la etapa de la Educación Secundaria Obligatoria (ESO) comprender, interpretar y valorar con actitud crítica textos orales, escritos, signados o multimodales de los ámbitos personal, social, educativo y profesional para participar en diferentes contextos de manera activa e informada y para construir conocimiento (descriptor operativo CC2, de la competencia en comunicación lingüística que el alumnado debe alcanzar al concluir la ESO).

Nuestro alumnado atendiendo a los últimos resultados del informe PISA no alcanza, en general, un nivel satisfactorio de rendimiento en comprensión lectora. Un hecho grave, porque comprender y pensar son dos características humanas intrínsecamente ligadas en un proceso de retroalimentación constante.

En el pasado, el filósofo Kant apostaba por una pedagogía que impulsaba el pensamiento. “No se deben enseñar pensamientos, sino enseñar a pensar”. Al alumno no hay que transportarle sino dirigirle, si es que tenemos la intención de que en el futuro sea capaz de caminar por sí mismo” (Kant, “Nachricht von der Einrichtung seiner Vorlesugnen in dem Winterhalbenjahre, 1765-1766”). Hoy el sistema educativo español mantiene entre sus principios, para el aprendizaje permanente: “preparar a los alumnos para aprender por sí mismos” (artículo 5 de la Ley Orgánica 2/2006 de 3 de mayo, Ley Orgánica de Educación).

En este modelo atemporal de pedagogía educativa, la comprensión lectora es una habilidad esencial que ha de acompañar al desarrollo del ser humano, porque tal y como señala Emilio Lledó “nacemos en el lenguaje, vivimos en el él; nos desarrollamos desde él”. Una evidencia que nos conduce desde el nacimiento hasta nuestro presente y que nos permitirá afrontar el futuro.

Vivimos un  presente condicionado por la consolidación de la inteligencia artificial (IA) con la que vamos a convivir, intensamente, en el futuro. Y en este campo la comprensión lectora es esencial para garantizar una interacción efectiva y segura entre humanos e inteligencia artificial. Porque la comprensión lectora facilita la comunicación precisa (necesitamos comprender completamente lo que se está leyendo), la interpretación correcta de resultados (que puede ayudar a detectar errores, manipulaciones o problemas en el funcionamiento de la IA) y contribuye a la utilización de la IA en beneficio del desarrollo humano.

En este contexto en el que la comprensión lectora surge como una habilidad que habrá de desarrollar nuestro alumnado para mejorar su capacidad de pensamiento y de aprendizaje en el futuro debemos buscar, en la escuela, situaciones de aprendizaje que integrando los diferentes elementos del currículo contribuyan a motivar la adquisición del hábito de la lectura comprensiva, como herramienta eficaz del pensamiento.

La inspección de educación debe impulsar el modelo de aprendizaje competencial que se incorpora en los proyectos educativos de los centros (artículo 121 de la LOE) y asesorar, desde el respeto a la autonomía de los centros, en la puesta en práctica de estrategias metodológicas que favorezcan el desarrollo de la competencia comunicativa en el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Desde cada área, materia o ámbito, el profesorado trabajará unas competencias específicas que incorporan las habilidades de la competencia comunicativa. Entre éstas, podríamos impulsar la mejora de la comprensión lectora, con diferentes estrategias.

Algunos ejemplos podrían ser los siguientes:

  1. Promover un ambiente que ensalce la lectura y ofrezca acceso a libros y materiales de lectura atractivos.
  2. Proporcionar instrucción explícita sobre estrategias de comprensión, como hacer predicciones, hacer conexiones, formular preguntas, visualizar, resumir y evaluar la información. Estas estrategias ayudan a los jóvenes a interactuar activamente con el texto y a construir un entendimiento más profundo.
  3. Modelar el proceso de comprensión lectora al leer en voz alta y pensar en voz alta sobre sus procesos mentales mientras leen. Esto ayuda a los jóvenes a ver cómo aplicar estrategias de comprensión en tiempo real.
  4. Proporcionar retroalimentación específica y constructiva sobre la comprensión lectora de los jóvenes. Esto puede incluir identificar áreas de fortaleza y áreas que necesitan mejora, así como proporcionar sugerencias concretas para abordar las deficiencias.
  5. Ayudar a los jóvenes a relacionar lo que están leyendo con sus propias experiencias, intereses y conocimientos previos. Esto puede aumentar su motivación para leer y mejorar su comprensión al conectar la información del texto con su propia vida.
  6. Incorporar herramientas y recursos tecnológicos, como aplicaciones interactivas, plataformas de lectura en línea y programas de aprendizaje adaptativo, puede hacer que la práctica de la comprensión lectora sea más atractiva y personalizada para los jóvenes.
  7. Organizar discusiones grupales sobre los textos leídos, donde los jóvenes puedan compartir sus ideas, hacer preguntas y analizar diferentes perspectivas. Esto fomenta la reflexión crítica, el intercambio de ideas, la oratoria; en definitiva, aquello que puede mejorar la comprensión.
  8. Reservar tiempo regularmente para que los jóvenes lean de manera independiente, permitiéndoles elegir materiales que les interesen y que estén alineados con sus niveles de lectura, sus objetivos personales en el marco de las asignaturas que se imparten en el currículo.

Concluimos señalando que nuestros niños y jóvenes vivirán un tiempo de incertidumbre y de extraordinarias posibilidades de comunicación (con riesgos de manipulación) y en ese mundo será más necesario que nunca cultivar el lenguaje humano y aprender de diferentes lenguajes. De lo que nos dicen y enseña al decirnos.

1.873 lecturas de este artículo.

Juan José Arévalo Jiménez

auladeinspeccion@gmail.com

Preparador de las oposiciones de acceso al Cuerpo de Inspectores de Educación

 

Share This

Si continuas utilizando este sitio web aceptas el uso de cookies. Más información.

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar